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RD en fortalecimiento de la calidad educativa

 

Realizar una carrera técnica sólo para obtener un diploma es muy frecuente actualmente en el país. Muchos estudian para adquirir el aprendizaje necesario, mientras otros lo hacen simplemente para recibir un certificado de participación por competencia.

Realmente, en República Dominicana se están haciendo trabajos desde diferentes ámbitos del Gobierno (Ministerios de Educación, de Trabajo, de la Juventud, Infotep, CEI), organizaciones de la sociedad civil (Educa, Inicia, Parque Cibernético, entre otros) y empresariales (la mayoría de las empresas tienen programas específicos de capacitación, aunque aún no todas desarrollan formación por competencias).

Rocío Zuluaga, directora del Instituto de Capacitación Dominicano, comenta que como resultado de estos esfuerzos, de la voluntad y el compromiso de muchos sectores y de la contribución de expertos internacionales, desde el año 2013 se ha elaborado un currículo por competencias en los diferentes niveles del sistema educativo, con el propósito de contribuir al fortalecimiento de la calidad de la educación dominicana.

“No obstante, consideramos que todavía algunos aspectos pueden fortalecerse aún más para dinamizar una agenda en la que todos estemos comprometidos en el avance hacia una transformación sistémica integral y logren adecuarse a las condiciones y retos en el conocimiento del siglo XXI”, dice.

RESULTADOS

Zuluaga también sostiene que este tipo de sistema puede funcionar con la formación de los maestros para cambiar de manera significativa paradigmas y acciones de aprendizaje en el aula; formación e integración de las comunidades; integración y articulación efectiva entre programas y acciones públicas y privadas para cubrir amplios sectores poblacionales al mismo tiempo; así como multiplicar experiencias de vinculación entre lo público y privado para que temas como productividad, competitividad y formación de competencias integrales sean partes consustanciales y principales de acciones y programas.

MEJORAS CON LOS RESULTADOS

Rocío Zuluaga, directora general del Instituto de Capacitación Dominicano, opina que lo que otros países pueden ver como déficit que obstaculiza el desarrollo puede verse como oportunidades para reconocer, valorar y mejorar nuestra realidad actuando diferente.

“Son muchos los desafíos y también los aportes de las autoridades gubernamentales para avanzar con mejores resultados, ya sea profundizando el cambio del paradigma educativo que lleve a aprender a pensar permanentemente; el apoyo de cambios profundos en patrones culturales, educativos y empresariales que frenan nuevos valores sociales, formativos y económicos y la adecuada gestión del talento humano; el fortalecimiento de la equidad y democracia como pilares fundamentales para la competitividad y productividad del país, entre otros”, explica.

Otra de las metas es proponerse de manera permanente, sistémica y efectiva propósitos, programas, acciones y experiencias entre organizaciones públicas y privadas para la prestación de servicios y apoyos complementarios que fortalezcan competencias. Esto permitirá determinar necesidades, actualizar perfiles ocupacionales, para alimentar el sistema de información definiendo posibles nichos de empleo y la formación en competencias requeridas.

En el marco de la República Digital, se otorga valor estratégico a los procesos de innovación, desarrollo y transferencia de tecnología para estrechar lazos entre las diferentes instituciones de formación del país e implicaría multiplicar el desarrollo y aplicación de servicios tecnológicos integrales para las empresas y para la comunidad, como laboratorios de ensayo de materiales, certificación de productos y procesos, divulgación tecnológica, banco de datos sobre recursos tecnológicos y materiales, asistencia técnica para la transferencia, adaptación e innovación de tecnologías, entre otros.

¿QUÉ ES LA CAPACITACIÓN DE COMPETENCIAS?

En el Instituto de Capacitación Dominicano (ICD) se diferencia por la etimología de los conceptos lo que es capacitación (hacer a alguien apto, habilitarlo para algo) y formación (dar forma a algo, crear algo que no existía).

Por ello, el primero se entiende referido al aprendizaje de una habilidad específica, de un hacer concreto, por ejemplo, escribir una carta en Word. Y el segundo implica integración entre saberes de diferentes competencias para lograr que el participante entienda la naturaleza, principios o el lenguaje del programa de Word, de manera que tenga destrezas, habilidades, idoneidad, capacidades y conocimientos para resolver pertinente, creativa y efectivamente problemas que se presenten, redescubrir nuevas herramientas, procedimientos, usos y relaciones con otros programas, contribuyendo al mejoramiento de su desempeño y a la productividad en una situación o contexto.

Es una sutil diferencia que ayuda a establecer criterios de excelencia en la selección de los procesos de formación o de capacitación, así como los criterios de desempeño, según el caso. Por tratarse de un medio estratégico para incrementar la competitividad y productividad de las personas y de las economías de los países en escenarios globales, hoy se utiliza de manera más general la denominación: educación basada en competencias.

Este enfoque integra varios elementos que le confieren una dimensión sistémica:

a) Los insumos de la competencia (conocimientos, habilidades, valores).

b) El contexto individual (la persona y su entorno) en que la competencia se desarrolla y aplica.

c) Los procesos y resultados de desempeño de esta, en relación con la comprensión y la transformación de una realidad compleja (inherente a condiciones y circunstancias particulares).

d) La estrecha relación con la capacidad de las personas, como individuos, organizaciones, comunidades y sociedades, para solucionar problemas que les atañen, dentro de situaciones concretas.

AUTOR:

Fénix Hernández de Listín Diario.