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El ‘invitado de honor’ en reformas educativas

 

Es usual en algunos de nuestros países que las reformas educativas se centren en modificaciones de los contenidos, orientaciones curriculares y metodología de enseñanza, obviando dos temas fundamentales: el aprendizaje y su evaluación. En nuestra experiencia internacional como formadores e investigadores, hemos podido apreciar que el tema del aprendizaje es quizás el menos considerado en las reformas educativas, siendo el más importante, pues determina el éxito o fracaso del estudiante. Por ello, en esta oportunidad desde el ICD centraremos nuestra conversación con los lectores en el factor que a nuestro juicio permite evidenciar el éxito o no de cualquier reforma educativa: el aprendizaje logrado por los estudiantes.

Una lección aprendida por muchos países es que, cuando no se cambian las estrategias de aprendizaje, los intentos de reforma terminan siendo anulados o engullidos por la manera tradicional de ‘impartir’ educación, donde tiene más importancia el rol del docente que su resultado: el aprendizaje.

Se impone reorientar las estrategias de acción utilizadas en las aulas para dar nuevas respuestas a tres dimensiones transversales que guían cualquier proceso de reforma: la primera, para qué el sentido y finalidad del proceso educativo; la segunda, referida al qué, o sea los contenidos y competencias que demanda esta sociedad en permanente cambio e incertidumbre; y la tercera, al cómo se da un aprendizaje significativo y pertinente, es decir, un despliegue tanto método-lógico como de la práctica docente centrada en el aprendizaje del alumno.

En consecuencia, puntualizamos los siguientes elementos necesarios para que el aprendizaje sea el ‘invitado de honor’ en nuestra reforma educativa:

- Identificar y establecer saberes fundamentales y competencias exigidas en el siglo XXI, aplicando en la educación y su currículo una lógica basada en la relevancia y funcionalidad de los aprendizajes.

- Activar el protagonismo, y la actuación responsable, comprometida y autónoma del estudiante, para que su aprendizaje sea verdaderamente significativo.

- Incorporar otros agentes educativos para hacer el aprendizaje pertinente y contextualizado.

- Desarrollar un proceso des-homogeneizador que propicie el aprender a aprender y aprender a pensar, como vías para resolver el nudo crítico de la calidad educativa del país.

AUTORES:

Dra. Rocio de Prato, PDra.

DIRECTORA INSTITUTO DE CAPACITACION DOMINICANA, ICD